Casos clínicos como fuente de información científica

Casos de estudio, análisis de casos, estudio de casos, informes de casos… De todas estas maneras se define un mismo concepto en el ámbito de la investigación social: ejemplos instructivos en forma de casos reales que los profesionales de distintos ámbitos suelen abordar en su práctica diaria.

En el campo de la salud, esta misma forma de evaluación cualitativa se denomina caso clínico. Cada caso clínico detalla un caso médico concreto con la descripción de todo el procedimiento. Así, debe incluir los antecedentes, las evaluaciones realizadas para realizar el diagnóstico (a poder ser, con diagnóstico diferencial) y el tratamiento que se llevó a cabo.

En absoluto se trata de una práctica nueva. Los clínicos llevan realizando casos clínicos desde la antigüedad. Los registros indican que se crearon informes desde la época de Hipócrates (460-370 a.C.) y quizás incluso en la época de los antiguos egipcios (1600 a.C.). Un dato curioso: numerosos ejemplos de nuevos descubrimientos o grandes avances en medicina comenzaron con un caso clínico. Así, desde la antigüedad se exponen y estudian casos clínicos por varios motivos:

– Constituyen una importante parte informativa y útil de la educación médica

– Cambian y mejoran la práctica clínica

– Permiten conocer nuevas enfermedades

– Evalúan técnicas diagnósticas y terapéuticas, así como nuevos efectos de los medicamentos

Casos clínicos en publicaciones médicas

En la actualidad, en muchas revistas especializadas importantes se reservan espacios para la inclusión de casos clínicos. Incluso se han creado varias revistas clínicas nuevas exclusivamente con este tipo de información. También se están estudiando posibles nuevas aplicaciones del género, como bases de datos en línea y de acceso abierto solo con casos clínicos.

Los casos clínicos no están exentos de polémica. Mientras algunos señalan su escaso valor para el progreso médico, otros afirman que el género está infravalorado. Lo cierto es que se consideran los últimos en la jerarquía de la práctica médica basada en la evidencia, al relacionarse con experiencias individuales que deberían validarse. Por este motivo, muchos casos clínicos no suelen “aceptarse” a menos que se realicen diseños de estudios cuantitativos posteriores.

Ventajas de la publicación de casos clínicos

– Valor educativo: el aprendizaje de la medicina clínica se basa en gran medida en los casos clínicos. El valor educativo se materializa a través de la discusión del razonamiento y la planificación para llegar a un diagnóstico.

– Divulgación de vanguardia: permiten divulgar la mejor práctica del momento y contribuir a su progreso.

– Farmacovigilancia: la notificación de casos clínicos es indispensable en la vigilancia de la seguridad de los medicamentos.

– Ampliación de puntos de vista: permiten contar y reflejar dos perspectivas interrelacionadas. Así, reflejan la experiencia de la enfermedad del paciente y el razonamiento diagnóstico o terapéutico del médico.

– Detección de novedades: los tratamientos novedosos o los casos inusuales presentados permiten una base de conocimientos más amplia. Es la única forma de conocer patrones inusuales.

– Investigación de trastornos raros: en el caso de las enfermedades raras, puede resultar imposible realizar ensayos cuantitativos debido a la falta de pacientes. Por lo tanto, los casos clínicos tienen una alta aplicabilidad cuando no es posible realizar otros diseños de investigación.

– Longevidad: los puntos de enseñanza de un informe de caso no suelen tener fecha de caducidad, de modo que las conclusiones extraídas suelen poder reafirmarse o reevaluarse.

– Publicación rápida: con un ritmo de publicación más rápido y una redacción breve, son la herramienta ideal para ampliar rápidamente el creciente cuerpo de conocimientos clínicos, o pueden ser una importante alerta sobre un acontecimiento grave.

– Generación de hipótesis: a partir de un único caso clínico, o preferiblemente de varios, pueden formularse nuevas hipótesis. A continuación, estas pueden ponerse a prueba con métodos de investigación “formales”.

– Reducción de costes: el coste de realizar un caso clínico es más bajo que el de otros estudios.

– Ejercicio para nuevos investigadores: el formato más flexible de los casos clínicos es muy adecuado para los médicos jóvenes. Es una oportunidad para un primer ejercicio de autoría de un artículo y como preparación para la carrera científica.

Casos clínicos verdaderamente informativos y útiles

Existe un gran número de casos clínicos que representan situaciones anecdóticas, o que se presentan con tan poca frecuencia que no son útiles a la hora de aplicar nuevos conocimientos. Como consecuencia, no permiten extraer conclusiones útiles o con confianza, y requieren investigación adicional. Para que cumplan su función, por lo tanto, deben tener unas características específicas:

1. Garantía de método adecuado: antes de decidirse a elaborar un caso clínico debe determinarse si el método escogido es el ideal para lo que se quiere estudiar.

2. Descripción del proceso completo: deben incluir la etiología, el diagnóstico y el tratamiento de un caso.

3. Detalle de la toma de decisiones: debe detallarse el proceso de toma de decisiones para que otros médicos puedan aplicarlo en sus propios casos.

4. Razonamiento: debe explicarse por qué se siguió un curso particular de tratamiento. Los lectores no tienen que recurrir a Internet, segundas opiniones o libros de texto para conocer las razones por las que se ha abordado el caso de una manera determinada.

5. Contexto: deben ponerse de relieve las diferencias geográficas y culturales en la práctica determinada.

Bibliografía

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