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Contenido de valor en redes sociales. ¿Quién está detrás?

En el artículo de hace unos días, Un nuevo triángulo amoroso: redes sociales, ciencia y conocimiento, os hablamos de la importancia que han adquirido las redes sociales como fuentes fiables de información científica. Hoy no queremos abandonar el tema, pero queremos centrarnos en otro protagonista: el emisor.  

Hasta hace pocos años, la divulgación científica era propiedad de algunas revistas publicadas en papel o en línea, de algunos espacios televisivos o radiofónicos (pocos) y de los esfuerzos de algunos centros de investigación por crear jornadas de difusión científica o comunicar sus resultados. La irrupción de los blogs y el auge de las redes sociales ha provocado que el mundo 2.0 sea uno de los principales medios de divulgación de contenido de valor cultural, científico o académico. También han cambiado los emisores, es decir, los creadores de esta divulgación. Hace no tantos años este trabajo recaía principalmente en los departamentos de comunicación de las instituciones tanto públicas como privadas, así como en periodistas especializados en un campo determinado de conocimiento. 

 ¿Quién está detrás de esta nueva forma de divulgación científica? Por ahora, una pista extraída de una encuesta sobre científicos y uso de redes sociales de 2007 (BioInformatics LLC): 

 – El 77% de los científicos especializados en ciencias de la vida participa en algún tipo de red social 

– El 50% considera que los blogs, grupos de debate, comunidades en línea y redes sociales son beneficiosos para compartir ideas con los colegas 

– El 85% considera que los medios sociales afecta su toma de decisiones 

 Veamos quienes y cómo utilizan las redes sociales para divulgar contenidos científicos de calidad y fiables. 

Instituciones y centros de investigación 

Actualmente, cualquier centro de investigación que se precie debe contar con un perfil en redes sociales que le sirva de plataforma de información externa. Asimismo, desde las redes sociales pueden atenderse y responderse todas las sugerencias, quejas y preguntas que surjan. Detrás de estos perfiles, sobre todo si son de grandes instituciones, departamentos o grupos, encontramos normalmente la figura del community manager, que es el encargado de gestionar todo el social media de la entidad. Es muy importante que esta persona, en general del departamento de comunicación, esté implicada y conozca a la perfección la institución. La comunicación de centros más pequeños también puede llevarla a cabo alguien del propio grupo de investigación. En cualquier caso, comunicar la actividad del grupo o proyecto es ya casi una necesidad. 

Un ejemplo de ello lo tenemos en la NASA de Estados Unidos, que tiene en las redes sociales un pilar para su estrategia de comunicación. NASA Connect es la página web de la organización centrada exclusivamente en los medios sociales. Bajo el subtítulo “Conéctese con la NASA en las redes sociales”, hay iconos de casi todas las principales redes sociales existentes, como Twitter, Facebook, MySpace, la no tan conocida Gowalla y YouTube. La NASA incluso ha creado su propio “grupo Tweetup”, que invita a una parte de sus 956.073 seguidores de Twitter a ir entre bastidores a las instalaciones y eventos de la NASA para hablar con científicos, ingenieros, astronautas y directivos. 

 También la National Geographic Society ha hecho crecer su comunidad de Facebook de algo menos de 2 millones de fans a más de 7 millones de fans en el transcurso de unos pocos meses. Sus mensajes diarios difunden información científica de todo tipo, siempre con fotografías de renombre mundial.  

Ya en España, un ejemplo lo encontramos en el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones científicas, que cuenta con 131 centros de investigación que abarcan todos los campos del conocimiento). Como los ejemplos anteriores, no se ha quedado atrás y desde 2010 ha realizado una extraordinaria tarea de difusión científica en las redes sociales. 

Investigadores y profesores universitarios 

En los últimos tiempos se ha producido un espectacular crecimiento del número de espacios, tanto colectivos como personales, que divulgan, con estilos muy diferentes, todas las ramas del conocimiento, desde ciencias naturales a humanidades. Dentro de los blogs de ciencia, un grupo especial lo componen aquellos cuyo autor es un profesional universitario que compagina su labor docente e investigadora con la divulgación. Estos espacios ayudan a los profesionales universitarios a difundir sus resultados entre otros grupos de investigación o incluso de cara al tejido empresarial, pensando en posibles acuerdos de colaboración. El uso de estas herramientas permite que un artículo científico leído por unos pocos especialistas llegue, con un leguaje más asequible, a decenas de miles de personas, y ello con resultados que no se esperaban. 

También cada vez más investigadores emplean las redes sociales para la divulgación científica en materia de educación, según un estudio liderado por la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). El abanico de plataformas de medios sociales que utilizan los científicos e investigadores es relativamente amplio y depende de la disciplina y el “sentimiento” 

Para muchos científicos, las ventajas más prácticas y duraderas de los medios sociales son los aspectos de colaboración: facilitan el intercambio de información, permiten obtener respuestas rápidas a través de otros colegas, abren la puerta interactuar con otros expertos para comprender e interpretar mejor los resultados generados por los experimentos y, sobre todo, permiten generar colaboraciones que de otro modo no hubieran sido posibles. Redes sociales muy concretas como ResearchGate o Academia.edu, cuyo principal objetivo es compartir publicaciones e investigaciones, son medios sociales ideales para todo esto: maximizar la visibilidad de la producción científica y potenciar la colaboración entre investigadores. 

Estudiantes 

No son pocos los jóvenes investigadores y estudiantes que han encontrado en las redes sociales un medio ideal para divulgar en su pasión por la ciencia. Son estos nuevos difusores, con nuevas maneras de comunicar, innovadoras y originales, los que han logrado crear una verdadera conversación bidireccional con el público general. Son el paradigma de una nueva manera de aprender que va más allá de los libros o apuntes en diapositivas. Las redes sociales permiten romper con la metodología estándar de una manera accesible y flexible, y abre una ventana llena de posibilidades para la divulgación de contenido académico y de conocimiento. Y los jóvenes investigadores y estudiantes no son ajenos a ello. 

Comunicadores científicos 

Los comunicadores de conocimiento siempre han existido. A modo de retrato robot, son personas con estudios científicos con pasión por la divulgación que ahora tiran de las redes sociales para difundir sus propios artículos, generalmente escritos en un blog también especializado en ciencia. También pueden ser periodistas especializados que han dirigido la profesión hacia cuestiones relacionadas con el conocimiento científico. Ni han desaparecido ni lo van a hacer. Al contrario, muchos de estos divulgadores han visto en los medios una manera de crecer en la profesión, antes muy encorsetada a revistas, periódicos y medios audiovisuales muy limitados. Además, la mayor parte eran cabeceras de amplia trayectoria a las que, lógicamente, era muy difícil acceder. Entre blogs y medios sociales, muchos profesionales actuales crean, a través de su propio estilo, muchas y nuevas posibilidades de acceder a la ciencia. 

Redes sociales, de superfluas a ser un soporte muy válido para contenido de valor 

Con todo, no solo se están utilizando los medios sociales para comunicar conocimiento, sino que hay que hacerlo. Ya sea desde la sofisticación de un centro de investigación como desde el ordenador de un joven estudiante, la capacidad de comunicarse a través de los medios sociales es fundamental para la distribución de información científica. En el pasado, las redes sociales se consideraban superfluas, una herramienta que servía solo para distraerse. Hoy, hay que rendirse a la evidencia del que tienen en la comunicación de los avances en el campo científico. 

La necesidad de divulgar la ciencia en las redes sociales es cada vez más evidente entre los investigadores, el periodismo y la sociedad. Solicita un lugar notorio. Tanto es la necesidad de hacerlo como cuidar que los creadores de contenido logren mantener estándares de calidad, veracidad e independencia.