Los clubes de lectura virtuales ganan terreno

Los libros son, sin que nadie pueda ponerlo en duda, una vía de escape para quienes buscan evadirse. También para enriquecerse a todos los niveles. Transportan a un mundo nuevo a través de las palabras. Los clubes de lectura convierten este mágico pasatiempo, que es siempre solitario, en una charla con amigos o en una conversación a la hora del almuerzo con los colegas del trabajo. Los clubes de lectura permiten descubrir nuevo material de lectura, apoyar a los autores y mantener conexiones sociales, asó como dar una nueva dimensión a lo que se está leyendo. Porque hay muchas personas que dan el sentido definitivo a lo leído cuando pueden compartirlo con otras personas. Pero todo esto ya lo sabemos.

Con el distanciamiento social, que parece que va a quedarse por un tiempo, es lógico pensar que los clubes de lectura deberán mantenerse en forma de clubes de lectura virtuales. Hace más de una década que existen, pero en la nueva normalidad acontecen esenciales, y no en vano han despuntado en los últimos meses. Todo lo que necesita es una conexión a Internet para participar, así como una plataforma adecuada que permita el acceso a multitud de personas y de herramientas útiles.

Los clubes de lectura en línea pierden algunos elementos exclusivos de los clubes tradicionales, que les conferían una aréola de romanticismo: el acercamiento físico propio del acto presencial, la cercanía con el resto de los participantes, el viaje hace el encuentro, la charla en sí misma, el mirar a los ojos. Sin embargo, si dejamos de lado que la realidad nos ha colocado forzosamente en una nueva situación, no cabe duda de que los clubes de lectura virtuales también ofrecen ventajas, muchas de ellas sumamente interesantes y enriquecedoras, además de provechosas:

  •   Son más flexibles, en general, desde al comodidad de nuestro hogar. Además, puede participarse desde cualquier lugar: basta con un dispositivo y acceso a Internet.
 
  • Permiten la participación de muchas más personas. En el estudio El Lector Invisible, que analizaba en 2019 el perfil de los participantes de los clubes de lectura virtuales en España, se habla de clubes en los que participan desde 12 hasta 267.000 personas, con una media de participantes de 86. Sin duda, esto es algo que en muchos casos no puede replicarse en los clubes tradicionales. 
 
  • Puede participarse “en diferido”, es decir, son mayoritariamente asincrónicos: a diferencia de los clubes de lectura tradicionales, que requieren un espacio y una hora determinadas, los clubes de lectura virtuales permiten dejar comentarios sobre un libro cuando se desee. Además, casi todos permiten una opción de chat, que permite adicionalmente la comunicación simultánea, o incluso a través de salas de reunión virtuales, para hacer la comunicación más cercana a los participantes. 
 
  • Se facilita el intercambio intercultural con personas con los mismos intereses, sin paredes ni límites geográficos. Personas que no viven en la misma ciudad, o incluso país, pueden intercambiar experiencias y sensaciones de un mismo libro, lo que aumenta la riqueza de las aportaciones y proporciona una nueva dimensión a la lectura, con base en distintos contextos socioculturales. Cuantas más personas haya (no hay límite de participantes), más riqueza habrá, y más emocionante será la experiencia lectora. 
 
  • Pueden compartirse otros materiales, además de la conversación.
 
  • Los comentarios y opiniones de los lectores quedan registrados por escrito, de modo que pueden generarse debates e hilos de conversación estables en el tiempo, para poder acceder a ellos cuando se desee
 
  • Pueden ser un modo de abrir la lectura a personas más jóvenes, que puedan encontrar un sitio interesante de reunión en forma de actividades extraescolares. 
 
  • Favorecen directamente a las entidades que los organiza, desde bibliotecas, librerías y universidades a las propias editoriales (en forma de estrategia de marketing para promocionar la venta)
 
Los clubes de lectura son, y seguirán siendo, una de las formas más eficaces y populares para la promoción de la lectura. Su continuidad está asegurada, así como la riqueza que ofrece la posibilidad de encontrarse tanto físicamente como virtualmente. Todo tiene sus ventajas e inconvenientes. Basta con saber aprovechar lo bueno de cada formato. Sin embargo, en estos tiempos, donde la digitalización ha llegado a todas las personas, la opción de disponer de una actividad como un club de lectura virtual es, sin duda, un valor añadido. 
¡Que tengáis una buena lectura!

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