Chica haciendo teletrabajo desde su casa

Teletrabajo: breve guía de supervivencia

Antes de la pandemia, el trabajo a distancia no era extraño, pero no tenía una aceptación generalizada. ¿Es el teletrabajo el impacto más evidente que ha tenido la COVID-19 en el mercado laboral? Sin duda alguna. Las medidas de respuesta ante la pandemia han acelerado la transición al teletrabajo, y las cifras comienzan a hablar: la proporción de europeos que trabajan a distancia se ha disparado del 5% al 40%. Es más, según los expertos es poco probable que se vuelva a los niveles anteriores. ¿Cómo va a reconfigurar esto nuestra forma de trabajar? ¿Ha venido el teletrabajo para quedarse?

Muchos ya hemos normalizado el trabajar algunos días, sino todos, desde casa. En Databot no somos una excepción, pues ya llevamos tiempo implementándolo. A rasgos generales, los datos sugieren que la productividad no se ve afectada e incluso puede aumentar. Sin los desplazamientos diarios, podemos ganar más tiempo de ocio y un mejor equilibrio entre la vida laboral y la personal.

Pero también hay que hablar de los posibles daños. Un informe reciente sugiere que con el teletrabajo las personas pueden trabajar más horas y hacer menos descansos de los recomendados. Y que es más difícil controlar el tiempo de trabajo. ¡No vemos la hora de dejar el teclado!

Entre beneficios indudables, hoy queremos ofreceros algunos consejos para trabajar de forma sana y productiva desde casa y no morir en el intento:

– Lista de tareas: se recomienda hacer conciencia de todas las tareas a realizar cada día y ordenarlas por prioridad. Esto ayudará a organizar y optimizar el tiempo. Da pereza, pero valdrá la pena.

– Espacio de trabajo: se recomienda preparar un buen espacio, una zona del hogar que prepare a uno mentalmente para trabajar. Desde luego, no estamos hablando ni del sofá ni de la cama.

– Interacción constante: es recomendable mantener una comunicación constante con el equipo y cuidar las conexiones diarias. Videollamadas, comunicar lo que uno está haciendo, hacer preguntas, utilizar el chat para enviar alguna broma… No te prives de hacerlo e intenta mantener al máximo la antigua normalidad.

– Disciplina y concentración: hay que evitar visitar la nevera cada pocos minutos, o mirar el teléfono a cada momento.

– Vestirse: quítate el pijama, de modo que tu mente entienda que estás en tu rutina diaria de trabajo. Es más, báñate, vístete, desayuna y empieza el día como si fueras a trabajar a la oficina.

– Concienciación del horario de trabajo: tú primero (¡sobre todo!), y después tu familia y amigos, deben entender que no estás disponible, aunque estés en casa. No es el momento de limpiar la cocina ni de ayudar a los hijos con los deberes. Hay que procurar actuar como si se estuviera en la oficina. Una encuesta reciente reveló que la mayoría de las mujeres sentían que el teletrabajo tenía un impacto negativo en su salud mental. Esto se atribuyó a las responsabilidades familiares adicionales que han asumido durante la pandemia. Pero no huelga aquí hablar de la brecha de género, aunque se reconfirme en este ámbito.

– Horarios: se recomienda fijar una hora de inicio y de finalización, pues hay que desconectar del trabajo.

– Descansos: se recomienda hacer descansos fuera del espacio de trabajo, así como almorzar como es debido y dar un paseo de 15 minutos como mínimo. Esto ayudará a aclarar la mente y a ser más productivo.

– Separar vida personal y laboral: no es recomendable utilizar las herramientas de trabajo para fines personales. No hay nada malo en querer hacerlo, pero cambiar al menos la pantalla. Si no, seguirás conectado y correrás el peligro de contestar mensajes que recibas y no desconectar cuando en realidad está siendo tu propósito.

Teletrabajo en un futuro no muy lejano

Aún hoy en día muchas personas trabajamos con la idea de que se nos paga por las horas que trabajamos. Esta «tiranía del tiempo» emergió con la industrialización. Sirenas y silbidos marcaban las horas en que las personas tenían que desfilar hacia el trabajo o hacia casa. ¿Y si esta tiranía tuviera las horas contadas?

Sin duda, el teletrabajo es atractivo para las empresas porque reduce los costes. También lo es para los empleados. Una encuesta ha demostrado que algunos estarían incluso dispuestos a aceptar un recorte salarial si pueden trabajar desde casa. Cierto es que el teletrabajo no es posible para todo el mundo, pues existe un extenso registro de industrias caracterizadas por la naturaleza física de la mayoría de sus actividades. Pero, pensándolo bien, incluso en estos casos podría potenciarse que algunas de sus funciones pasaran a realizarse a distancia (reuniones, por ejemplo).

Para determinar la tendencia futura del teletrabajo, la consultora global McKinsey analizó más de 2000 tareas en 800 ocupaciones y 8 países. Descubrieron que entre el 20% y el 25% de las plantillas de las economías avanzadas podrían seguir trabajando desde casa de 3 a 5 días a la semana sin que la productividad se viera afectada. Si bien también descubrieron la posible afectación negativa de algunos tipos de trabajo que en teoría pueden realizarse a distancia y que parece ser que funcionan mejor presencialmente (decisiones críticas de negocio, negociaciones, brainstorming creativo, incorporación de los empleados o entrega de información sensible), el potencial y la oportunidad de que el trabajo a distancia se convierta en una norma en muchos tipos de trabajo está ahí.

En resumen, parece ser que lo mejor sería un equilibrio entre el trabajo presencial y la conexión virtual. En la misma encuesta de McKinsey, realizada a ejecutivos de empresas de todo el mundo, el 38% de los encuestados espera que sus empleados remotos trabajen dos o más días a la semana fuera de la oficina a partir de ahora. Esto sugiere que los ejecutivos prevén operar sus empresas con un modelo híbrido.

El tiempo dirá, pero parece que la desaparición de la tiranía del reloj, junto con la tecnología, confirman que el teletrabajo ha venido para quedarse. Estas son algunas cosas que las empresas deberán tener en cuenta:

– Es posible que muchas empresas deban recurrir a la inteligencia artificial para facilitar la transición, sobre todo a través de sistemas en tiempo real que puedan supervisar a los empleados.

– Las empresas también tendrán que replantearse la ciberseguridad. Durante la pandemia, muchos empleados utilizaron plataformas de videoconferencia externas propensas a la piratería. Habrá que ser cuidadoso para minimizar el riesgo de piratería informática y pérdida de información sensible.

– La reconversión profesional también es un tema por valorar, pues muchas personas no tienen las habilidades necesarias para trabajar a distancia. Una gran parte de la población aún tiene conocimientos digitales muy limitados o ninguno, algo que requerirán la mayoría de los trabajos en el futuro.

Bibliografía